ESTADOS UNIDOS: CARFENTANILO -DROGA VETERINARIA PARA ELEFANTES- DISPARA MUERTES POR SOBREDOSIS EN 37 ESTADOS; DECESOS MULTIPLICADOS POR SIETE EN PRIMER SEMESTRE DE 2024 CON 238 CASOS, SEGÚN CDC Y DEA
Maracaibo, 29 de abril de 2026.
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La propagación del carfentanilo ha generado una alerta sanitaria en al menos 37 estados de Estados Unidos tras registrarse un incremento exponencial en los decesos por intoxicación. Según informes de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), las muertes vinculadas a este compuesto se multiplicaron por siete durante el primer semestre de 2024, con 238 casos, en comparación con los 29 registrados en el mismo periodo de 2023. La Administración de Control de Drogas (DEA) confirmó que las incautaciones durante el último año superaron la cifra acumulada de los tres ejercicios anteriores.
Esta sustancia fue diseñada originalmente para uso veterinario en animales de gran porte como elefantes y carece de aprobación para el consumo humano debido a su extrema toxicidad: una dosis de apenas 0,2 miligramos puede resultar letal. Su potencia supera en cien veces a la del fentanilo y en diez mil veces a la de la morfina. Su peligrosidad radica en la dificultad de detección, ya que circula en el mercado ilícito principalmente en forma de polvo o mezclado con heroína y tabletas falsificadas que imitan medicamentos recetados, sin olor o sabor distintivo, lo que provoca ingestiones inadvertidas.
La distribución geográfica de las muertes se ha concentrado con mayor intensidad en estados como Ohio, Florida, Pensilvania, Kentucky y Michigan. Tras una regulación internacional en 2017 que redujo su circulación, el carfentanilo ha resurgido debido a la adaptación de las redes criminales que buscan sustancias de bajo volumen y máxima potencia. Las autoridades federales señalan que el suministro es altamente impredecible y que su presencia en pastillas falsas representa una amenaza acelerada para la crisis de opioides del país.
El cuadro clínico de una intoxicación se desarrolla en cuestión de minutos, con síntomas como paro respiratorio, sedación profunda y pupilas contraídas. Esta velocidad de acción dificulta las labores de los servicios de urgencias, ya que la naloxona –antídoto estándar para opioides– presenta eficacia limitada. En muchos casos, el personal médico ha requerido múltiples aplicaciones del fármaco para intentar estabilizar al paciente, sin garantía de éxito.
