sistema de salud Venezolano deja niños esperando cirujía durante años sin respuesta
Caracas, Venezuela – La pequeña mano de Asdrúbal, de apenas tres años, descansa en la de su madre, Roxana. Su mirada, normalmente llena de la curiosidad infantil, refleja una tristeza que desgarra el alma. Asdrúbal nació con un schwannoma, un tumor que crece lentamente, deformando su rostro. La cirugía que necesita para corregirlo es sencilla, pero en Venezuela, obtenerla se ha convertido en una lucha titánica, una odisea que Roxana lleva librando durante tres años.
Cada tres meses, Roxana emprende un viaje agotador desde su hogar en Anzoátegui hasta Caracas, con la esperanza de conseguir un cupo en el Hospital Domingo Luciani. La promesa de una cirugía que podría cambiarle la vida a su hijo se desvanece una y otra vez. "Dos veces han programado la cirugía y dos veces la han cancelado", cuenta Roxana con la voz quebrada. "Por problemas en el quirófano... porque los médicos se van". La incertidumbre carcome su alma, mientras el tumor de su hijo sigue creciendo.
La historia de Asdrúbal no es un caso aislado. En Venezuela, miles de niños nacen cada año con malformaciones congénitas. Cifras oficiales, ausentes desde 2016, ocultan la magnitud del problema. Huníades Urbina-Medina, pediatra-intensivista y presidente de la Academia Nacional de Medicina, describe la situación con crudeza: "Las esperas se miden en meses, incluso años. No hay suficientes especialistas, ni equipos, ni recursos".
Más de 50.000 médicos especialistas han abandonado el país en los últimos siete años, empujados por los bajos salarios y las precarias condiciones laborales. Hospitales otrora referentes de atención médica, como el José Manuel de los Ríos y el Universitario, luchan por mantenerse a flote. Una encuesta nacional de hospitales de 2024 reveló un índice de desabastecimiento de insumos del 74%, un reflejo del colapso del sistema de salud.
El gobierno, mediante el Plan Ampliado Materno Infantil (PAMI), ha intentado mitigar la crisis, pero sus esfuerzos han sido insuficientes. Crónica Uno visitó varios hospitales donde supuestamente opera el PAMI y encontró una realidad desoladora. En el Hospital Universitario, por ejemplo, no se han realizado cirugías correctivas en 14 meses. En otros, el programa se limita a una atención básica, dejando de lado las intervenciones quirúrgicas cruciales para niños como Asdrúbal.
La falta de inversión en salud pública, que según la OPS debería representar el 6% del PIB y en Venezuela apenas alcanza el 2.5%, agrava aún más el panorama. Incluso iniciativas privadas, como las jornadas quirúrgicas organizadas por el cirujano Jean Acevedo en 2024, se han visto reducidas drásticamente, priorizando casos de emergencia por quemaduras o accidentes.
Organizaciones como Operación Sonrisa ofrecen intervenciones gratuitas, pero la crisis económica del país limita su alcance. Lo que alguna vez fueron 200 pacientes por jornada ahora se ha reducido a 50.
Mientras Roxana continúa su lucha, aferrándose a la esperanza de que Asdrúbal reciba la cirugía que necesita, la imagen de su pequeño hijo se convierte en un símbolo desgarrador de la crisis sanitaria que afecta a Venezuela. La desolación en sus ojos refleja la desesperación de miles de familias que luchan contra un sistema de salud colapsado, un sistema que falla a los más vulnerables.
