Venezuela refuerza sus fronteras: Vacunación obligatoria contra la fiebre amarilla por brote en Colombia
Un brote de fiebre amarilla en Colombia ha llevado a Venezuela a tomar medidas drásticas para proteger la salud de su población. El gobierno venezolano ha implementado una medida obligatoria en los puntos fronterizos con Colombia: la presentación de un certificado de vacunación contra la fiebre amarilla. Esta decisión, anunciada el 4 de junio de 2025, refleja la seria preocupación generada por el creciente número de casos y muertes en el país vecino.
La medida se aplica específicamente a los pasos fronterizos ubicados en los municipios del estado Táchira, en el oeste de Venezuela, área geográfica más cercana al epicentro del brote en Colombia. Familias y viajeros que cruzan la frontera, ya sea entrando o saliendo de Venezuela por estas zonas, deberán presentar su certificado de vacunación. La medida busca contener la propagación de este peligroso virus, evitando que se convierta en una emergencia sanitaria en territorio venezolano.
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha reportado una situación preocupante en Colombia, con 74 casos confirmados y 31 muertes por fiebre amarilla hasta el 25 de mayo. La mayoría de estos casos se concentran en la región del Tolima. Esta realidad ha impulsado al gobierno venezolano a actuar de manera preventiva y enérgica.
La Corporación de Salud del estado Táchira (Corposalud) está intensificando sus esfuerzos con una campaña de vacunación masiva. Se espera inmunizar a más de 14.000 personas en las próximas semanas. Las jornadas de vacunación priorizarán a la población de mayor riesgo, comenzando por los adultos mayores de 60 años en las zonas fronterizas. En el resto del estado, la campaña se concentrará en personas de 1 a 59 años.
El jefe de Epidemiología de Corposalud, Reggie Barrera, ha asegurado a los medios que el objetivo es la inmunización completa de toda la población vulnerable. Se ha establecido una excepción para las personas con contraindicaciones médicas para la vacuna, quienes deberán presentar un certificado médico que justifique su exención.
Esta situación recuerda un brote similar de fiebre amarilla en 2024 que se inició en zonas rurales de Colombia y que ha llegado a afectar a 12 municipios. Las autoridades venezolanas esperan que la exigencia de la certificación de vacunación ayude a frenar cualquier posibilidad de que el virus se propague por su país. La medida, aunque podría suponer algún inconveniente para los viajeros, se presenta como una herramienta crucial para la salud pública y la protección de la población venezolana.
