Adiós al Pepe: su último deseo fue ser sepultado junto a su perra Manuela
La muerte de José "Pepe" Mujica ha conmovido al mundo, pero más allá del legado político del expresidente uruguayo, su última voluntad revela la sencillez y el profundo afecto que caracterizaban al líder. Mujica pidió ser cremado y enterrado junto a su perra Manuela, en su casa de campo a las afueras de Montevideo.
Según una entrevista concedida a CNN en diciembre de 2024, Mujica, con su habitual franqueza, expresó su deseo de descansar junto a su fiel compañera canina. Esta petición refleja no solo su amor por Manuela, sino también su visión particular de la vida y la muerte. En sus propias palabras, "el paraíso y el infierno se viven en este cacho que estamos vivos". No creía en un más allá, solo en la realidad tangible, en la vida compartida con sus seres queridos, incluyendo a su perra.
Manuela, una inseparable compañera durante muchos años, a menudo aparecía junto a Mujica, incluso durante su presidencia. Las imágenes del mandatario cargando a su perra son icónicas, representando la sencillez y la calidez humana que lo distinguían. Para Mujica, Manuela no era solo una mascota, sino una amiga leal, parte integral de su vida, y su deseo final de reposar junto a ella simboliza la importancia de los vínculos afectivos, la autenticidad y la simplicidad que marcaron su vida. Este último deseo, tan personal e íntimo, añade un nuevo capítulo a la leyenda del "presidente más pobre del mundo", un hombre que hasta en la muerte, eligió la humildad y la compañía de su amada perra.
