Widget HTML #1

Fondo de Radio
Emisora en Vivo En directo
.

Un Tatuaje, una Deportación: La Familia de Brayan Busca Respuestas en la Sombra de la Injusticia

 


 

Bogotá, Colombia, 22 de marzo de 2025. La última conversación con su hijo, Brayan Palencia Benavides, fue una mezcla de esperanza y desesperación. Era el jueves 13 de marzo, y Brayan le informó a sus padres, Amine y Erly, que estaba a la espera de un vuelo de deportación que lo llevaría de Estados Unidos a Venezuela.

 

"Había turbulencia, el vuelo se retrasó", les dijo Brayan con tranquilidad. Pero las horas se convirtieron en días y el silencio se apoderó del teléfono. El nombre de Brayan desapareció del localizador del ICE (Control de Inmigración y Aduanas), y no se encontró registro de vuelos con migrantes venezolanos que hubiesen aterrizado en Venezuela.

 

La odisea de la familia Palencia Benavides, colombo-venezolana de corazón, comenzó a tejerse entre rumores de redes sociales e imágenes de aviones llenos de venezolanos que aterrizaron en El Salvador el sábado 15 de marzo. La sospecha se confirmó el jueves 20 de marzo, cuando el medio estadounidense CBS News publicó una lista con los nombres de los 238 venezolanos deportados a El Salvador y encarcelados en el Cecot, una prisión de máxima seguridad construida por el presidente Nayib Bukele para albergar a integrantes de pandillas.

 

El presidente Donald Trump, invocado la Ley de Enemigos Extranjeros, una norma del siglo XVIII utilizada en tiempos de guerra, ordenó la deportación de estos venezolanos, acusándolos de tener vínculos con el Tren de Aragua, una organización criminal nacida en las cárceles de Venezuela y que se ha expandido a otros países.

 

"Brayan no es un delincuente", asegura su padre, Erly Palencia. La familia llegó a Colombia en 2016 en medio de la crisis en Venezuela y se radicó entre Bogotá y Hatillo de Loba. Brayan viajó a Estados Unidos en busca de mejores oportunidades, cruzó el Darién e ingresó al país de manera irregular. Tras ser detenido, Brayan fue permitido entrar a Estados Unidos y le asignaron una cita ante una corte para tramitar su situación migratoria. Por un año, trabajó en la construcción en Miami, Florida, hasta que lo detuvieron nuevamente.

 

"Lo tuvieron preso en California, después lo deportaron a otro estado", relata Erly. "Él habló el jueves con nosotros, del viernes para adelante no supimos nada más. En la última llamada dijo: 'Papi, íbamos a salir ayer y hubo turbulencia'. Dijo que estaban esperando, estaba tranquilo porque iban para Venezuela, pero resulta que lo echaron para El Salvador."

 

Familias de otros deportados reconocen a sus familiares en videos difundidos por los gobiernos de Estados Unidos y El Salvador. Pero los Palencia Benavides solo lograron confirmar el traslado de Brayan a El Salvador gracias a la lista de CBS News, donde aparecen los nombres de los deportados en orden alfabético.

 

La familia denuncia que Brayan no tiene antecedentes penales y que fue un par de tatuajes los que lo incriminaron de manera errónea. "Mi hermano tiene tatuajes, por eso es que lo vinculan. Él no tiene ningún tipo de antecedentes con ningún Tren de Aragua, no tiene ningún vínculo con ellos, no tiene nada que ver con ninguna banda. Él era un trabajador como cualquier otra persona, él jugaba fútbol, tiene una hija, tiene una esposa también. Andaba pendiente de mi mamá, sino que tuvo que emigrar por la situación de nuestros países", asegura el hermano del joven.

 

Los abogados que defienden a los deportados sostienen que el Gobierno de Estados Unidos no ha presentado pruebas que confirmen la relación de sus clientes con el Tren de Aragua. El mismo presidente Trump afirmó que los migrantes "fueron sometidos a un proceso muy riguroso para verificar su conexión con la banda criminal venezolana".

 

Las familias y los abogados también denuncian que el Gobierno no obedeció el mandato de un juez que ordenó detener las deportaciones. La administración sostiene que la primera orden del juez fue verbal y que el Gobierno solo seguía órdenes escritas. También han dicho que cuando la decisión fue emitida, los vuelos ya sobrevolaban aguas internacionales y no podían regresarlos porque no estaban bajo su jurisdicción.

 

El presidente de El Salvador sostiene que los detenidos venezolanos permanecerán en sus prisiones por un periodo de un año, aunque podría extenderse. La familia de Brayan busca contactar a la Cancillería y a la Embajada de El Salvador en Colombia para obtener información del joven. Piden que se investiguen sus presuntos lazos con el crimen organizado y que sea liberado lo más pronto posible.

 

"Quiero que a mi hijo me lo deporten para acá (para Colombia) porque es un pelado inocente para que vaya a pagar cárcel por otros que cometieron delitos (...). Él no tiene nada que ver con ninguna pandilla ni nada, todo el mundo lo conoce y nos conoce a nosotros", concluye Erly Palencia.

 

La historia de Brayan es un reflejo de la crudeza de la política migratoria de la administración Trump, donde la justicia se nubla con la desconfianza y el miedo. La familia de Brayan busca respuestas en la sombra de la injusticia, esperando que la verdad prevalezca y que Brayan pueda volver a casa.

News Banner