Bolivia: largas filas por combustible y denuncias de aumento de precios en alimentos agravan la crisis
La Paz, Bolivia - Las largas filas en las estaciones de servicio y las denuncias de aumento de precios en alimentos de consumo diario se han convertido en una realidad cotidiana para los bolivianos, exacerbando la crisis económica que enfrenta el país.
La escasez de combustible ha generado un caos en las calles, con largas filas de vehículos esperando por horas para abastecerse. El gobierno, a través del ministro de Hidrocarburos, Franklin Molina, atribuye la situación a la falta de dólares para la importación. Sin embargo, la Defensoría del Pueblo ha reportado que el 66% de las distribuidoras no tienen diésel y el 38% dejaron de distribuir gasolina.
"Esta situación está afectando a todos los sectores, desde el transporte público hasta la agricultura", denunció el Defensor del Pueblo, Pedro Callisaya. "El gobierno debe tomar medidas urgentes para garantizar el abastecimiento de combustible".
La falta de acceso al combustible se suma a las dificultades que enfrentan las familias bolivianas por el aumento de precios en alimentos básicos como la carne, el arroz y el aceite. "Antes podía comprar un kilo de carne con 20 bolivianos, ahora me cuesta 30", señaló una ama de casa en el mercado de La Cancha, en la ciudad de La Paz. "Hay muchos puestos de venta que están cerrados porque la gente no puede comprar".
Ante la situación, el gobierno de Luis Arce ha anunciado medidas para afrontar la crisis, incluyendo el teletrabajo, horario continuo y clases a distancia para disminuir el consumo de combustible. Además, se autorizó a la estatal YPFB a comprar dólares y activos virtuales para la importación de combustibles.
Sin embargo, las protestas en contra del gobierno no se hacen esperar, con ciudadanos que exigen medidas más eficaces para afrontar la situación. La crisis económica, que se agudizó desde principios de 2023 con la falta de liquidez de dólares, ha afectado la importación de bienes, incluyendo el combustible, y ha generado una fuerte presión sobre el costo de la vida. La inflación en 2024 alcanzó el 9.97%, la más alta desde 2008.
