“Despierto Toda la Noche con Esta Pesadilla”: La Familia de las Víctimas de Tamarac Exige Respuestas
Tamarac, Florida - Frank Ponzer, tío y hermano de las víctimas del trágico tiroteo en Tamarac, aún no puede creer lo que ha sucedido. Su sobrina, Mary Gingles, de 34 años, su hermano, David Ponzer, de 64, y el amigo de la familia, Andrew Ferrin, de 36, fueron asesinados a tiros por Nathan Alan Gingles, el exesposo de Mary.
La tragedia ha dejado a la familia destrozada, luchando con la incredulidad y la profunda tristeza. Ponzer, con el corazón partido, cuestiona cómo un individuo con un historial de violencia doméstica, con dos órdenes de restricción por violencia contra Mary, pudo mantener su trabajo como contratista con autorización de seguridad en el Comando Sur de los Estados Unidos en Doral.
"Simplemente no entiendo cómo alguien con dos órdenes de restricción por violencia doméstica puede tener un trabajo con autorización de seguridad", dijo Ponzer con la voz entrecortada. "Despierto toda la noche con esta pesadilla. No puedo dormir pensando en lo que sucedió."
La investigación reveló que la policía del Condado de Broward respondió a docenas de llamadas de Mary Gingles denunciando violencia doméstica, incluyendo una en la que Gingles la amenazó con matarla. Sin embargo, la policía no arrestó a Gingles en ninguna de esas ocasiones.
El Sheriff del Condado de Broward, Gregory Tony, admitió fallas en la respuesta de la policía a las denuncias de violencia doméstica contra Gingles y suspendió a siete agentes con pago.
"Es inaceptable que alguien con un historial de violencia como el de Gingles pudiera seguir en libertad, y aún más inaceptable que mantuviera su trabajo con acceso a información sensible", dijo Ponzer. "Las autoridades fallaron a Mary y a nuestras familias. Necesitamos respuestas."
La tragedia ha desatado un debate sobre las fallas en el sistema de protección a víctimas de violencia doméstica. Se cuestiona la falta de comunicación entre la policía y los tribunales, la falta de seguimiento en casos de violencia doméstica y la dificultad de quitar las armas a individuos peligrosos.
La familia Ponzer busca respuestas y justicia. Su dolor es un recordatorio de la necesidad de un sistema de protección más efectivo para las víctimas de violencia doméstica, uno que evite que tragedias como esta vuelvan a ocurrir.